De arquetipos y sombras

De arquetipos y sombras

Por el 23/02/2017 en Blog

En una noche de viento como la de hoy, Jung intentaba que el aire no apagara las velas de su cuarto, cuando de repente se dio cuenta que le perseguía una enorme sombra negra. ¡Mi propia sombra es la que arroja mi luz! –dijo.

Este fue un sueño de su época de estudiante, un sueño que le llevó a definir el binomio luz y sombra como figura arquetípica de la personalidad.

Sófocles decía que el ser humano no es más que respiración y sombra. Respirar es el hilo que nos une con la vida, con la luz, y tener luz significa tener sombra. Podríamos decir que la sombra es inherente a la vida. Lamentablemente Edison inventó la bombilla y con ella disminuyeron las posibilidades de ver nuestra sombra a la luz de las velas. La bombilla simboliza la cultura heredada, todo aquello que nos dice que no hay que mostrar la parte oscura y negativa de nuestra personalidad. Desde la infancia nos dicen que la sombra representa la parte instintiva del ser humano, la más irracional, la más oscura y sucia, y que por lo tanto debe ser suprimida por la parte consciente.

La propuesta Jungiana, es que seamos capaces de encontrarnos cara a cara con nuestra sombra como forma de hacernos inmunes a nuestros propios miedos y creencias. Integrar la sombra para percibirnos de manera completa.

La práctica de Biodanza me ha enseñado a apagar bombillas y encender velas. Si bien la propuesta biocéntrica no es danzar la sombra sino reconocerla como parte del ser humano, con cada danza tengo la oportunidad de encender una vela y con cada vela que enciendo me voy haciendo más amiga de mi sombra.

Llaman al timbre… ¡es mi sombra que viene a cenar!

    2 Comentario

  1. Precioso Lola!!! Tan necesaria es la luz como la sombra…gracias por recordarlo!!
    Justo leí esta poesía que habla de ellas y que aquí comparto:

    ELLAS. De Gustavo Duch
    Autor de “Mucha gente pequeña”

    Van dos pasos por delante
    Se besan y funden sus cuerpos sin prejuicios.
    La desnudez no les avergüenza.

    Como campesinas sienten la tierra pegada a ellas
    Como vegetales, el Sol les hace crecer.
    Y cuando conviene saben decrecer.

    Les disparan y no mueren.
    Por ser mujeres las pisotean pero vuelven siempre a nacer.

    Son Las Sombras,
    el anticipo de inminentes revoluciones.

    Susana

    26 marzo, 2017

    • Precioso poema! Gracias Susana por compartirlo. Un abrazo bien grande

      Lola Hernando

      27 marzo, 2017

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